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El indignante silencio de la FIFA ante los futbolistas señalados por violencia machista

Pancartas de protesta contra la violencia contra las mujeres en el fútbol afuera de un estadio.

La retórica sobre la ética y la igualdad se desmoronó de forma vergonzosa. La violencia contra las mujeres en el fútbol fue silenciada por un cinismo corporativo sin precedentes durante el desarrollo del torneo mundialista. La FIFA, las federaciones nacionales y los clubes de élite permitieron que once futbolistas con causas penales abiertas, acuerdos extrajudiciales de confidencialidad o historiales de detenciones por violencia de género pisaran el césped de Estados Unidos. Nombres estelares como Cristiano Ronaldo, Neymar, Achraf Hakimi, Thomas Partey, Gonzalo Montiel, Thiago Almada y Lucas Hernández disfrutaron del aplauso popular y de millonarias vitrinas comerciales. Esta actitud cínica demonstra que los millones de dólares en patrocinadores pesan más que la integridad y la vida de las víctimas.

La celebración de la máxima fiesta del deporte global dejó al descubierto la cara más abyecta del entretenimiento internacional. La violencia contra las mujeres en el fútbol fue ignorada de manera deliberada por la dirigencia de la FIFA, habilitando a atletas investigados por violaciones grupales, estrangulamientos y agresiones físicas a competir con total impunidad.

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Mientras las campañas institucionales promueven el respeto en las tribunas, los vestuarios albergaban a futbolistas que acumulan denuncias judiciales atroces, evidenciando un sistema diseñado para blindar a los activos financieros sobre la dignidad humana.

Casos impunes de violencia contra las mujeres en el fútbol

La nómina de la vergüenza abarca a algunas de las figuras más cotizadas del mercado internacional. Thomas Partey disputó el torneo con libertad bajo fianza tras haber sido acusado en el Reino Unido por siete delitos de violación y uno de agresión sexual contra cuatro mujeres; de hecho, Canadá le prohibió la entrada en la fase inicial por sus procesos penales vigentes. Igualmente perturbador es el expediente del capitán de Cabo Verde, Ryan Mendes, investigado en Nueva Zelanda tras ser denunciado por golpear, estrangular y violar a una intérprete en su habitación de hotel.

El lateral de la selección argentina Gonzalo Montiel llegó al certamen imputado por abuso sexual con acceso carnal agravado tras una agresión presuntamente ocurrida en su cumpleaños de 2020, donde la víctima fue drogada. En tanto, su compatriota Thiago Almada disputó 243 minutos en la cita orbital tras haber sido imputado en 2020 por abuso sexual grupal en una fiesta clandestina, en una causa por la que un DT de inferiores terminó encarcelado mientras el futbolista continuó su carrera sin freno en Europa.

La FIFA ante la violencia contra las mujeres en el fútbol

El tratamiento institucional ante la violencia contra las mujeres en el fútbol expone la cobardía y la hipocresía de los estamentos deportivos. La FIFA se escuda tras la presunción de inocencia para evitar sancionar a sus estrellas, pero aplica suspensiones cautelares inmediatas cuando se violan derechos de imagen o normativas de apuestas.

Astros de la talla de Cristiano Ronaldo apelaron a acuerdos de confidencialidad de 375.000 dólares para sofocar en 2010 la acusación de violación presentada por Kathryn Mayorga en Las Vegas. Neymar acumula denuncias por violación en París e investigaciones canceladas por Nike luego de que el brasileño se negara a colaborar tras ser acusado de obligar a una empleada a hacerle sexo oral. Por su parte, Achraf Hakimi será juzgado en Francia por agredir sexualmente a una joven en su domicilio.

LOS 11 FUTBOLISTAS SEÑALADOS EN EL TORNEO • Thomas Partey (Ghana): Siete cargos de violación y agresión sexual en el Reino Unido. • Ryan Mendes (Cabo Verde): Investigado por golpear, estrangular y violar a una víctima. • Achraf Hakimi (Marruecos): Procesado en Francia por agresión sexual. • Gonzalo Montiel (Argentina): Imputado por abuso sexual agravado con acceso carnal. • Thiago Almada (Argentina): Imputado por abuso sexual grupal. • Lucas Hernández (Francia): Detenido por maltrato familiar y denunciado por trata. • Cristiano Ronaldo (Portugal): Pago de $375.000 para acallar acusación de violación. • Neymar (Brasil): Denuncias por agresión sexual y veto de Nike por no colaborar. • Junya Ito (Japón): Denunciado por agresión sexual bajo efectos del alcohol. • Kaishu Sano (Japón): Detenido por agresión sexual colectiva y liberado tras acuerdo. • Facundo Medina (Argentina): Arrestado en Francia por agresión física a su expareja.

Efectos sociales de la violencia contra las mujeres en el fútbol

La presencia de deportistas con estos antecedentes envía un mensaje destructivo a la sociedad. Al permitir que figuras como Lucas Hernández —condenado en Madrid por quebrantar órdenes de alejamiento por violencia machista e investigado por trata de personas— sean aclamadas en los estadios, se normaliza la violencia contra las mujeres en el fútbol de la peor manera posible.

El caso del japonés Kaishu Sano, detenido más de diez días por la policía de Tokio tras agredir sexualmente a una mujer antes de que su defensa pactara un acuerdo extrajudicial, demuestra cómo el dinero de los fichajes sirve para sepultar los delitos. Asimismo, Junya Ito fue acusado por dos mujeres de agresión sexual en Osaka, caso archivado entre acusaciones de parcialidad hacia el atleta.

Exigencias para erradicar la violencia contra las mujeres en el fútbol

Organizaciones de derechos humanos exigen que la FIFA establezca antecedentes penales limpios como requisito obligatorio para integrar las delegaciones. El encubrimiento sistemático de casos como el de Facundo Medina, arrestado en Navidad por golpear a su expareja en Francia, demuestra que las instituciones prefieren la opacidad antes que sentar precedentes de justicia.

Las víctimas son sometidas a una humillación continua al observar cómo sus agresores son venerados y protegidos por aparatos publicitarios millonarios, mientras ellas son juzgadas o forzadas a firmar pactos de silencio.

Medidas urgentes contra la violencia contra las mujeres en el fútbol

El deporte de alto rendimiento no puede continuar funcionando como un territorio de impunidad para millonarios. Erradicar la violencia contra las mujeres en el fútbol exige que las legislaciones nacionales obliguen a las federaciones a suspender a cualquier jugador formalmente imputado por delitos sexuales o de género.

Si la FIFA insiste en proteger a acusados de violaciones, maltrato y abusos por preservar el negocio televisivo, el fútbol seguirá siendo cómplice directo del sufrimiento de las mujeres en todo el mundo.

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