El atraso en los pagos de la policía afecta directamente a las familias. Un tema que necesita ser resuelto con urgencia.
La demora en los pagos del servicio 222 genera una crisis silenciosa. En este artículo, te contamos la situación de los policías y cómo el sistema está dejando a muchos sin lo que les corresponde.
El calor de los problemas sociales no da tregua, y dentro de las luchas internas del cuerpo policial, un tema está tomando fuerza: el atraso en los pagos del servicio 222. ¿Qué pasa cuando un servicio vital para el funcionamiento del sistema de seguridad ¿Se convierte en una deuda interminable?
El servicio 222 es la forma en que los policías realizan horas extra, un ingreso adicional que se paga por fuera de su salario básico. Es el dinero que ayuda a completar el mes, el que sostiene a muchas familias y, lamentablemente, el que no está llegando a un tiempo. En esta historia, no solo se trata de dinero: es de dignidad, de promesas no cumplidas y de un sistema que está dejando a los más vulnerables al borde de la crisis.
Los funcionarios policiales, que en su mayoría dependen de estos pagos, están viviendo una realidad crítica. El mes pasado, por ejemplo, muchos de ellos recibieron el pago sobre el 23 de diciembre, cuando debería haberse realizado el 15 o 16, como es habitual. Para muchos, esto no es solo una molestia, sino una necesidad que no llega.
¿La culpa? La falta de percepción por parte de los entes encargados, como la Intendencia y otros organismos, que no están cumpliendo con sus obligaciones. Esto genera una bola de nieve de pagos que no se cumplen, lo que al final afecta directamente a los funcionarios que no reciben el dinero que les corresponde.
La explicación que dan desde el Ministerio es clara: los atrasos en la recaudación están haciendo imposible que el dinero llegue a tiempo. Sin embargo, lo que queda claro es que, cuando los entes públicos no pagan, quien sufre las consecuencias es el trabajador. El policía que cumplió su tarea, que hizo su trabajo extra y ahora debe esperar una deuda pendiente que parece no tener fin.
No es la primera vez que esto ocurre. De hecho, en los últimos meses, los atrasos han sido constantes, lo que pone en evidencia un problema de gestión que afecta directamente a quienes sostienen la seguridad del país.
Los números no mienten: entre el 60% y 70% de los funcionarios en Montevideo aún no han cobrado su 222, a esta altura del mes. Esto no es solo una cifra; Son familias que no tienen el dinero que esperaban. Y aunque las autoridades aseguran que están haciendo todo lo posible para resolverlo, la realidad es que el dinero sigue sin aparecer.
El tema es claro: el servicio 222 no es un capricho, es una necesidad. Es el extra que muchos funcionarios deben hacer en su tiempo libre para poder llegar a fin de mes. La solución debería ser simple, pero las gestiones no están siendo suficientes.
En un clima donde la incertidumbre y la falta de respuestas se sienten en el aire, la pregunta que queda es: ¿quién se hace cargo de las promesas incumplidas? ¿Por qué, en pleno siglo XXI, seguimos con sistemas obsoletos que dejan a los trabajadores sin lo que les corresponden?
Lo que se necesita es una solución rápida, eficiente y que no deje a los funcionarios policiales a la deriva. Porque al final del día, ellos son los que mantienen la paz, los que están en la calle, y los que esperan, pacientemente, que el sistema les pague lo que les debe.
El cambio, sin dudas, está en las manos de los responsables de la gestión. Y si no lo hacen, la crisis se profundizará, afectando no solo a los policías, sino a todos nosotros.
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